Mi experiencia con la cirugía de cataratas

¡Hola a todas!

Hace mucho que no escribía en el blog pero varios temas de salud que iré compartiendo por aquí  (por fortuna no graves y con solución) me han tenido bastante ocupada.

Hoy quiero compartir con vosotros mi experiencia con la cirugía de cataratas, por si puede servir de ayuda (¡ojalá que no haga falta!!) Tal y como comentaba en mi publicación sobre mi desprendimiento de retina, uno de los posibles efectos secundarios es desarrollar una catarata temprana y así ha sucedido.

Desde hace unos seis meses, empecé a notar la visión en ese ojo algo más borrosa y las imágenes algo más opacas. Inicialmente lo achaqué al gran número de horas que paso enfrente del ordenador y que era fatiga visual, pero cuando esto lo notas desde primeras horas de la mañana, entiendes que realmente es otra cosa. También observé que por las noches, todas las luces tenían grandes halos que antes no notaba y que hicieron que no me sintiera cómoda conduciendo por las noches. Así que pedí cita con mi oftalmóloga que confirmó que era una catarata, había pérdida de visión importante (cosa que había notado) y que debía de operarme en cuanto pasaran los meses de calor en los que ella desaconsejaba la cirugía por diversas causas.


Generalmente las catarata ocular están asociadas a la tercera edad y se denomina  catarata senil,  pero también pueden darse en un momento previo como es mi caso en pacientes más jóvenes (sólo 49!!!).

El cristalino es la lente natural que hay en el interior del ojo, está situado detrás del iris y de la pupila, y su misión es enfocar las imágenes en la retina. La pérdida de transparencia del cristalino es lo que se conoce como cataratas.

Según el tipo de catarata, la visión puede ser algo borrosa, o tener una especie de niebla o bien ver el color blanco algo más amarillento. Pero los síntomas son progresivos y varían de un paciente a otro y de hecho hay algunos pacientes que no las perciben y es su oftalmólogo el que les confirma el diagnóstico durante las revisiones.


Si en algún momento os diagnostican de cataratas o tenéis algún familiar o amigo en esa situación, me gustaría deciros que la cirugía es un procedimiento que no duele (al menos a mi no me ha dolido nada), el procedimiento quirúrgico es muy corto (aproximadamente 15 minutos), estás sedado y no te enteras; y una vez que te despiertas sólo notas un ligero escozor que pasa enseguida. Como cualquier procedimiento quirúrgico tiene sus riesgos asociados que tu especialista te explicará, pero en el caso de las cataratas, es la intervención más frecuentemente en oftalmología y en la medicina general por detrás de los partos.

En todos los casos al operar de cataratas es preciso la implantación de una lente intraocular (IOL). En función de los defectos ópticos que se tengan (miopía, astigmatismo y presbicia), la lente será monofocal, tórica o trifocal. En mi caso, como no podía ser de otra manera, además de miopía magna, tengo astigmatismo y presbicia, así que mi lente es la más completita (y cara a la vez!!). Las lentes son trifocales tóricas y debido a mi alta miopía fue preciso operar ambos ojos (con una semana de diferencia) para evitar la descompensación sensorial.

Estoy súper contenta, sólo los grandes miopes como yo que llevamos toda la vida llevando corrección óptica con lentillas y gafas, saben lo que se siente cuando te despiertas y ya no hace falta echar mano a la mesilla a por las gafas para ver. 

No sé si esta publicación es de vuestro interés, pero si al menos le sirve a una sola persona me doy por satisfecha.

Actualmente me encuentro en fase de adaptación, ya que me operaron el segundo ojo la semana pasada, pero bien si tenéis cualquier comentario o queréis compartir vuestra experiencia ya sea propia o de alguien cercano, estaré encantada de leerla.

Un besote a todas y hasta pronto!!

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